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Sigamos impulsando las construcciones sostenibles

ADEMÁS DEL IMPACTO AMBIENTAL POSITIVO, ESTE TIPO DE PROYECTOS GENERAN LOS BENEFICIOS SOCIALES Y ECONÓMICOS QUE NECESITAMOS PARA SEGUIR PROGRESANDO.

¿Es posible impulsar el crecimiento de Guatemala desde la construcción y al mismo tiempo edificar nuestra responsabilidad con la sostenibilidad? Para Guatemala, el 2021 fue el año en el que más proyectos de construcción fueron certificados como sostenibles, según el Consejo Mundial de Construcción Sostenible (World GBC, por sus siglas en inglés), un récord que demuestra que son compatibles los esfuerzos por potenciar el desarrollo de nuestro país con aquellas iniciativas encaminadas a la protección del medioambiente, la adaptación y mitigación frente al cambio climático. Al mismo tiempo, es una noticia que nos debe llenar de orgullo a todos los guatemaltecos porque demuestra que localmente nuestro talento y materiales tienen lo que se requiere para estar a la altura de los más altos estándares internacionales. 

Para quienes no estén familiarizados con el término, las construcciones sostenibles son aquellas que se desarrollan bajo un método integral de diseño y ejecución que busca minimizar el impacto de las estructuras sobre el medio ambiente, durante todo su ciclo de vida.

Según el Guatemala Green Building Council, esta visión de la construcción “abarca conceptos desde la adecuada elección de materiales, orientación del edificio y procesos constructivos, hasta la utilización eficiente de la energía en los sistemas mecánicos y operativos de una edificación. De igual forma, esta filosofía promueve la integración de energías renovables y la reducción de residuos mediante el uso de sistemas modulares de construcción, productos reciclados y el uso eficiente de los materiales”. En resumen, se trata de una forma de hacer las cosas en la que además de los fines de los edificios, también se cuidan meticulosamente todos los detalles del proceso de obra, teniendo como meta el menor impacto ambiental posible. 

Además del impacto positivo en las dimensiones ambientales, desarrollar este tipo de proyectos también genera beneficios económicos, como la reducción de costos durante los periodos de construcción y mantenimiento de las edificaciones; la posibilidad de aprovechar mejores condiciones tributarias y tener prioridad en el trámite de permisos ante las autoridades; así como la posibilidad de acceder a un abanico de oportunidades comerciales con empresas interesadas por estos temas en el mundo. Una lista de factores favorables que pueden sumar en la estrategia de promoción de nuestro país ante nuevos mercados y sobre los cuales todos podemos apalancar nuestro camino hacia el desarrollo.

En estas condiciones, es importante que todas las personas y empresas que participamos de esta industria hagamos visibles nuestros aportes para impulsar más construcciones sostenibles en los años venideros. En Progreso, por ejemplo, más allá de impulsar la producción de cemento de forma más eficiente a la vez que producimos menos CO2, contamos con proyectos que nos hacen una organización más verde. Algunos de ellos son: el programa de reforestación que ya ha cubierto 26 mil 40 hectáreas a nivel nacional de bosques, principalmente en las cuencas de ríos, lagos y en las zonas donde se tiene presencia; desde el 2018, actuamos en la limpieza en la limpieza del Río Motagua, junto al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN); y hemos impulsado el Premio Regional de Periodismo en Sostenibilidad desde el año pasado. No como un acto de orgullo o autopromoción, sino como un esfuerzo de comunicación para motivar a nuevos y actuales desarrolladores a seguir apostándole a estas iniciativas en el proceso de construcción del país donde queremos vivir.

Desde Progreso, nuestro compromiso con la sostenibilidad parte de reconocer que el cemento que producimos es parte esencial de nuestro legado a las nuevas generaciones. Razón por la cual, año tras año seguimos innovando e incorporando la mejor tecnología para ofrecer a nuestros clientes los productos que necesitan para materializar sus visiones sin dejar de cuidar y ser responsables con el medio ambiente. 

En este sentido, espero que estas buenas noticias y el reconocimiento de la oferta de materiales verdes en nuestro mercado local, sirva de impulso para que al cierre del año 2022 podamos decir con orgullo que Guatemala nuevamente ha logrado una cifra histórica en la certificación de edificios verdes. Y por qué no, también en el ámbito del desarrollo y mantenimiento de la infraestructura generadora de bienestar económico, un tema que ha estado en el centro de la discusión en las últimas semanas y sobre el cual compartiré mis reflexiones más adelante.