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José Miguel Torrebiarte

¿Cómo fomentar una cultura de emprendimiento?

Por Reflexiones

Para comprender lo que significa una cultura del emprendimiento, es necesario entender ¿qué es ser emprendedor? Los emprendedores son aquellas personas que identifican una necesidad de consumo y aprovechan la oportunidad presente en el entorno.  A partir de ahí, los emprendedores,  crean una idea innovadora y deciden optimizar todos los recursos necesarios para poner en marcha su futura empresa. Explicar este concepto en un par de líneas es fácil, pero en la práctica ser uno de ellos no es sencillo. Emprender implica asumir riesgos, que muchas veces son altos, y también obstáculos que en algunos casos pueden desmotivar. La pandemia es el mejor ejemplo para describir un obstáculo porque, definitivamente, nadie la vio venir.  

Las personas emprendedoras se caracterizan por ser apasionadas en su negocio o su idea, innovadoras al momento de buscar soluciones, perseverantes ante las dificultades, determinadas para conseguir sus objetivos propuestos y visionarias estratégicas para su plan de negocio. En este sentido, la cultura del emprendimiento tiene como objetivo formar personas cuyas competencias estén orientadas al desarrollo de proyectos, que puedan identificar oportunidades y desarrollen valores de superación para su logro profesional, personal, económico y social.

 

Según el Monitor Global de Emprendimiento, en Guatemala, 9 de cada 10 personas consideran que emprender es una buena oportunidad, por lo que estamos frente a un terreno fértil, donde las personas entienden el valor del emprendimiento y consideran que es una opción totalmente viable. Sin embargo, no podemos quedarnos solo con esa idea, debemos llegar a la acción. 

Entendiendo que el emprendimiento es bueno y necesario, la cultura  emprendedora debe ser cimentada desde las escuelas, como parte integral de la enseñanza, donde los niños y niñas de Guatemala aprendan que la creatividad no tiene límites. 

Para mí, un gran referente emprendedor es mi bisabuelo, Carlos F. Novella, quien fundó  «Cementos Progreso», en ese entonces bajo la denominación de «Carlos F. Novella y Cía». Él formó una pequeña sociedad para inaugurar la producción del cemento, con una gran visión en el campo empresarial y responsabilidad social. Conforme pasaron los años, afrontó muchos retos con perseverancia, ética y solidaridad, valores que se han trasladado de generación en generación para llegar hasta donde nos encontramos hoy, una empresa multilatina con presencia en siete países de la región.

Asimismo, desde la Fundación Miguel Torrebiarte S., tenemos la convicción de que la creatividad es un excelente motor, y tenemos un compromiso con el desarrollo comunitario de nuestra nación, por eso brindamos becas al “Centro Educativo María Auxiliadora”, ubicado en Raxruhá, donde 5 jóvenes aprenderán todo lo necesario para comenzar su propio negocio. De igual forma, los estudiantes del Instituto María Lantzendorffer podrán comenzar sus emprendimientos, luego de su graduación,  a raíz de una contribución que cubre los honorarios de los docentes especializados, además de la donación de herramientas para las prácticas de los alumnos. 

En este proceso de impulsar nuevas ideas, es importante también entregar apoyo financiero a proyectos de diversos rubros para llevarlos a cabo y generar un impacto positivo. En Progreso X tenemos la finalidad de hacer realidad lo imposible, a través de un programa que potencie las startups. Actualmente, estamos en la fase final del Exponential Changemakers 2022, enfocando nuestros esfuerzos en la construcción a partir de las capacidades de cada territorio. Así podemos promover la creación de más emprendimientos y generar mayor estabilidad económica.

Más allá del aporte del sector para impulsar el emprendimiento, tal cual como en muchos países existe un ecosistema económico, político, de salud, social y comunitario, impulsar un ecosistema de emprendimiento es igual de importante, ya que se generan sinergias entre los actores involucrados en el proceso de crear un emprendimiento y su evolución en el tiempo. El rol del Estado, el Gobierno, el poder legislativo (marco regulatorio), las empresas privadas y fondos de inversión, entre otros actores, es fundamental.  

Diseminar este tipo de cultura en nuestra sociedad es parte de todo lo bueno que podemos hacer por potenciar nuestro país, a las comunidades, a nuestros jóvenes y sus sueños. El emprendimiento solidifica una economía fuerte y estable que atrae negocios e inversión.

EL WASHINGTON POST | El futuro de la economía de Guatemala

Por Sala de prensa

De las economías de Centroamérica, la de Guatemala es la más grande y una de las de mejor comportamiento, según el Banco Mundial. El Banco añade que el crecimiento de esa economía ha sido el menos volátil de la región en los últimos 30 años.

En la pandemia la economía de Guatemala, un país de 17 millones de habitantes decreció un 1,8%, una cifra menos drástica que el promedio en América Latina, cuyo PIB se redujo un 6,7%. El año pasado la economía guatemalteca creció un 8%, las de Panamá, El Salvador, Costa Rica y Nicaragua también arrojaron datos positivos. Falta ver qué pasará este año. Unos países más que otros deben reducir la pobreza y las desigualdades.

En el caso de Guatemala, algunos analistas han puesto de relieve la importancia de la empresa privada en la economía; no solo en lo más grave de la pandemia sino en la actualidad. Bloomberg y otros medios han escrito artículos y hecho entrevistas sobre la materia.

¿Cómo ayudó la empresa privada guatemalteca en la superación de la pandemia y qué objetivos tiene ahora? Hablamos con José Miguel Torrebiarte, Presidente de Progreso, grupo líder en la industria del cemento con presencia en siete países de la región, y que hoy cumple 123 años.

El compromiso de Progreso por un futuro sostenible

Por Reflexiones, Sostenibilidad

NUESTRO PROPÓSITO TRASCENDENTE NOS MOTIVA SIEMPRE A PENSAR CÓMO PODEMOS CONTRIBUIR A LA SOCIEDAD.

La variabilidad climática está afectando a muchos países, siendo el calentamiento global una de las consecuencias más visibles. Lo anterior, se puede observar en las olas de calor extremas, huracanes devastadores y sequías severas que afectan principalmente a los países más vulnerables, como los nuestros. Ante todo, es importante que las empresas y organizaciones tomen el liderazgo y diseñen nuevas estrategias de crecimiento sostenible, utilizando los recursos de forma eficiente, ya que esto nos permitirá incrementar nuestra resiliencia y construir un mejor futuro para todos.

En Progreso no somos ajenos a la realidad del mundo y, sobre todo, de nuestra región. Es por esto que desde hace varios años venimos desarrollando nuestra estrategia de sostenibilidad, que está centrada en 4 ejes principales: ser el empleador preferido, proveedor favorito, líder ambiental y un ciudadano responsable en los países donde operamos. Así, bajo cada pilar, hay un total de 77 indicadores que se están supervisando continuamente para la optimización de la gestión interna, además de la rendición de cuentas para los públicos de interés, que deriva en la publicación de un reporte de sostenibilidad de forma anual. Por su parte, dichos indicadores también están alineados a prácticas y estándares operativos como el ISO 9000, ISO 14000, ISO 37001 y el British Safety Council, por lo que no dejamos nada al azar y el tema cobra una relevancia absoluta para nuestra organización, porque sabemos que la sostenibilidad depende de todos. 

Está comprobado que el cemento como material de construcción contribuye enormemente al desarrollo y mejora de la calidad de vida de todos, por lo que buscamos ser impulsores de la sostenibilidad, alineándonos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030 de Naciones Unidas.  

En línea con lo anterior, nuestro compromiso con el medio ambiente se evidencia en diferentes aspectos de nuestra gestión diaria. Muestra de esto, es el porcentaje de nuestro factor clinker, un componente básico en la producción del cemento y cuya reducción disminuye a su vez las emisiones de gases de efecto invernadero. Así, nuestro factor clinker es uno de los más bajos del mundo, ya que tenemos un 67% en comparación con el 75% que usa el promedio global. Lo anterior, también lo complementamos con una serie de actividades como reforestación, aforestación, coprocesamiento de los residuos en los depósitos de nuestras plantas y el uso de energías renovables, entre otras medidas adicionales.

Aún más profundo en lo que respecta al desarrollo de los países y las comunidades, la sostenibilidad también tiene relación con las nuevas tecnologías, ideas y formas de trabajo. Así, desde nuestro afán de ser disruptivos e innovadores, también dedicamos esfuerzos a la investigación y desarrollo desde “Progreso X”, donde apoyamos los emprendimientos que proponen soluciones novedosas relacionadas a la industria de la construcción y la forma en cómo vivimos. Hoy no basta solo con cambiar la forma en que desarrollamos los procesos, también hay que buscar y premiar nuevas tecnologías que nos permitan disminuir nuestra huella, mientras aportamos enormemente al crecimiento de las comunidades. 

En relación a las comunidades, eslabón de la cadena que es fundamental para el desarrollo sostenible, me enorgullece mencionar el trabajo que se ha realizado desde Agroprogreso, donde los esfuerzos se centran en las potencialidades, culturas, personas, recursos y capacidades que cada comunidad posee. En San Juan Sacatepéquez, por ejemplo, partiendo desde la vocación por las flores que tiene esta localidad, hemos trabajado en mejorar la productividad, el rendimiento y la calidad de los productores locales, lo que también derivó en la primera cooperativa de floricultores de la zona. Así, iniciativas como estas impulsan a que las comunidades logren acceder al mercado, mejoren sus ingresos y continúen construyendo una economía sostenible. Todo lo anterior, basado en una realidad que ellos ya conocían, lo que también impulsa la identidad cultural de las comunidades. 

Si yo no hubiese escrito esta columna, a estas alturas ya estaría echando de menos algo fundamental en el desarrollo de una sociedad: la educación. Un pilar más que fundamental para el éxito de las comunidades. Sin una enseñanza sólida como el concreto, que tenga sus cimientos en herramientas que permitirán afrontar el futuro, es complejo que sigamos hablando de un futuro sostenible. Desde este punto, es que me parece importante destacar el trabajo que realiza la Fundación Carlos F. Novella, donde se enfocan en entregar herramientas educativas a niños y niñas de escasos recursos, con el objetivo de impactar positivamente en su calidad de vida; algo que definitivamente trasciende a sus familias, generación tras generación, cambiando el futuro en 180 grados. 

En Progreso trabajamos día a día por entregar un servicio y productos de calidad que permiten el desarrollo de los países donde operamos, sin embargo, tenemos un deber inherente con la sociedad lo que nos permite seguir nuestro propósito: Construir juntos el país donde queremos vivir.

El círculo virtuoso de la educación

Por Reflexiones

TRABAJANDO JUNTOS PODEMOS IMPULSAR LA HERRAMIENTA CATALIZADORA PARA EL CRECIMIENTO Y FUTURO SOSTENIBLE DE GUATEMALA

La educación es uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad; implica un mejor desarrollo para el país, disminución de la pobreza, mejor calidad de vida y mayores oportunidades laborales, entre otros. Asimismo, a través del tiempo y los constantes avances tecnológicos, se han optimizado muchos procesos y servicios. Sin embargo, ¿qué ocurre con nuestro sistema educativo?

La pandemia del COVID-19 trajo consigo un impacto negativo a nivel mundial, ya que según Unicef Guatemala (2022), “más de 635 millones de estudiantes siguen afectados por el cierre total o parcial de escuelas”. Más allá de la pandemia, en nuestro país, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (2021), 3 de cada 10 niños en etapa escolar no se encuentran estudiando, causando un “rezago” educacional enorme en nuestra población. 

Sin embargo, observando la crisis sanitaria desde otro ángulo, ésta impulsó que los docentes innovaran en sus metodologías de enseñanza, tomando en cuenta el contexto en el que se encontraban sus estudiantes. Ejemplo de lo anterior, es el caso del profesor connacional, Ludwing Vásquez, quien desarrolló MAT exprésate, una aplicación móvil gratuita que facilita el aprendizaje de las matemáticas de nivel primario.

Entendiendo la importancia de potenciar las habilidades de los docentes y estudiantes al igual que sus condiciones, en Guatemala la responsabilidad del sistema educacional queda en manos del gobierno, pero también en manos del actor privado, quien tiene un rol ineludible al momento de hablar de educación. Entonces, ¿cómo puede el sector privado aportar a la educación de nuestro país?

Existen un sinfín de maneras, pero lo más importante es ir en línea con las necesidades locales; encontrar las falencias existentes y apoyar su desarrollo o erradicación. Barreras que se pueden atravesar mediante la creación de programas, la aplicación de estos en escuelas y sectores del país que más lo necesiten, atacando el problema de raíz y divisando una solución en el mediano y largo plazo. 

En nuestro país hay iniciativas como Wiixii, una herramienta gratuita, en alianza con Cemaco y distintas organizaciones, cuyo objetivo es que los niños aprendan matemáticas mediante acertijos y juegos inspirados en diversas culturas. Todo ello lo pueden realizar por medio de Whatsapp o la plataforma educativa Kolibri para conectarse sin necesidad de internet. De esta manera, se logró que el 60% de los niños inscritos pudiesen mejorar sus calificaciones.

En esta misma línea, la Fundación Miguel Torrebiarte S., con el propósito de mejorar la calidad de vida y la educación en Guatemala, lidera diversos proyectos como la implementación de un laboratorio de computación y el programa “Kalite”, donde mediante actividades lúdicas los estudiantes y docentes aprenden matemáticas. Asimismo, se ejecutó también el programa Profuturo, una plataforma de contenidos universales y adaptables al contexto local que fomentan el aprendizaje. 

La educación es un catalizador innegable para el desarrollo de nuestro país, donde entidades estatales y privadas deben velar por su avance y desarrollo en el tiempo. Entonces, si la educación evidencia y refleja un avance, ¿dónde nos encontramos como país?