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El futuro de nuestros jóvenes es la productividad

Por septiembre 23, 2021Reflexiones

LOS EMPRESARIOS, LA ACADEMIA Y LOS JÓVENES DE GUATEMALA DEBEMOS ASUMIR EL RETO DE CERRAR LAS BRECHAS DE TALENTO EN NUESTRO PAÍS DESDE LA PRODUCTIVIDAD

Para construir juntos el país en el que todos queremos vivir, debemos asegurarnos de que nuestro legado a las nuevas generaciones les permita desarrollarse en un país dónde la demanda y la oferta del mercado laboral se encuentren de forma armónica para desarrollar al país desde la productividad. Porque no basta solo con que enfoquemos nuestros esfuerzos en que el sector privado genere más plazas de empleo;  necesitamos también que la formación de nuestros jóvenes responda a las necesidades de las empresas y tenga la calidad suficiente para asumir los desafíos presentes y futuros de la actividad económica del país, la región y el mundo.

Si queremos construir una sociedad en la que todos los guatemaltecos tengan las oportunidades para poner lo mejor de sí mismo para la construcción de país, debemos asegurarnos que la brecha que existe entre las necesidades de la empresa y la oferta de talento sean algo del pasado. La existencia de estas brechas implica la pérdida de competitividad por parte del tejido empresarial y la exaltación de los factores que hoy obstaculizan la transformación productiva de Guatemala. Elementos que inciden en los bajos niveles de ingreso de los trabajadores y en un problema para el clima de negocios nacional e internacional. 

Según el informe de brechas de talento 2020, elaborado por FUNDESA, en nuestro país existen grandes oportunidades en las áreas de atención al cliente, logística y ventas al interior de las organizaciones. Sin embargo, estas son al mismo tiempo en dónde es más difícil encontrar personal y  las más directamente relacionadas con las brechas de cantidad y pertinencia que existen entre las competencias que se adquieren en el proceso de formación y lo buscado por las empresas. 

Particularmente, existe un desfase entre la cantidad de instituciones que forman en una determinada competencia y la cantidad de empresas que la demandan, una diferencia en la calidad de la formación impartida y el nivel de profundidad requerido por el mercado; y una disparidad entre la valoración (de importancia y necesidad) a competencias particulares en las percepciones de la academia y las empresas. Para potenciar el talento que puede ofrecer nuestro país, todos debemos desarrollar acciones que nos permitan superar estos retos y trabajar de la mano entre academia, sector productivo, estudiantes y Gobierno.

¿Qué podemos hacer?

Para comenzar, es importante que los jóvenes, empresas y academia desarrollemos espacios de encuentro en los que podamos construir una agenda que resulte en la definición de una visión productiva de Guatemala. Una hoja de ruta que nos diga con claridad hacia dónde queremos ir, para entonces comenzar a pensar en cómo lograremos llegar a ese puerto. Reconocer las diferencias que existen entre distintos territorios del país, las instancias de colaboración entre las partes y la visibilización de las brechas pueden ser un gran primer paso en este sentido.

Por otra parte, desde cada uno de los sectores involucrados se pueden adelantar también acciones individuales que permitan preparar el terreno para una mayor productividad. Desde el sector empresarial debemos fortalecer los procesos para incorporar practicantes a nuestras organizaciones. En estos procesos de aprendizaje y de inserción a la vida laboral, nuestros jóvenes pueden poner a prueba sus competencias y adquirir las habilidades y aptitudes necesarias para desarrollar su formación profesional con mayor pertinencia de cara a las industrias y/o sectores en los que desean construir una carrera.

Adicionalmente, comprometernos con una mayor inversión en investigación y desarrollo constituirá un mejor entorno para la creación de oportunidades de profundización del mercado laboral y un mejor entendimiento de las necesidades de talento para el mediano y largo plazo. Logrando así que todas las partes involucradas podamos anticiparnos a las brechas futuras y ajustar el rumbo para minimizarlas.

Como ciudadanos, todos debemos asumir el reto de trabajar colectivamente e individualmente por cerrar las brechas de talento que afectan la productividad de nuestro mercado laboral y desarrollo económico, reconociendo que este es un elemento fundamental para que construyamos juntos el país en el que todos queremos vivir.