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transformación archivos - José Miguel Torrebiarte

La juventud conectada

Por Reflexiones

En un mundo vertiginoso, digital y globalizado, las nuevas generaciones son el faro que guía el camino hacia el futuro. Durante agosto, hemos celebrado el  Día Internacional de la Juventud, destacando la importancia apremiante de equipar a nuestra población más joven con las habilidades necesarias para prosperar en este entorno de constante cambio.

Podemos iniciar mencionando la alfabetización digital, entendida como la capacidad de las personas para llevar a cabo diversas tareas mediante medios digitales, comprendiendo y aplicando ese uso para su vida y aumentar su productividad y eficiencia. Es por ello que, en mi opinión, se presenta como un componente esencial para el desarrollo en la era moderna. Este entendimiento tecnológico no solo amplía las oportunidades educativas y laborales, sino que también permite a los jóvenes participar activamente en una sociedad cada vez más globalizada.  Según el último informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), acerca de la educación, algunas de las pérdidas de aprendizaje que los jóvenes experimentan son: el riesgo de abandono escolar 2,5 veces mayor que antes de la pandemia y disminución de sus ingresos anuales entre 15.000 y 30.000 dólares a lo largo de su vida, debido a un menor rendimiento educativo. Por ello, el acceso a la información y el uso responsable de la tecnología son habilidades fundamentales para navegar en el mundo actual.

El pensamiento crítico y la resolución de problemas son competencias clave que empoderan a la juventud para enfrentar los desafíos del siglo XXI. Estas habilidades les permiten analizar situaciones, cuestionar supuestos, evaluar evidencias y tomar decisiones informadas. Al desarrollar un pensamiento crítico sólido, los jóvenes pueden afrontar los problemas complejos que surgen en nuestra sociedad y encontrar soluciones innovadoras y sostenibles.

La colaboración y la adaptabilidad también juegan un papel crucial en el éxito de estas nuevas mentes en un mundo interconectado. La facultad de trabajar en equipo, valorar la diversidad de perspectivas y adaptarse a entornos cambiantes son competencias esenciales para alcanzar metas colectivas y responder eficazmente a los desafíos globales.

Para que nuestros futuros líderes desarrollen estas habilidades, es fundamental fortalecer los entornos educativos y laborales. Esto incluye una mayor integración de la tecnología en la educación, la promoción de la creatividad y la innovación en los programas educativos, y el fomento de oportunidades de aprendizaje práctico. Asimismo, es importante brindar apoyo y mentoría para que los jóvenes puedan prosperar y alcanzar su máximo potencial.

En este contexto, el evento «Breakthrough to a Better Future« adquiere un significado especial. Apoyado por las Naciones Unidas y sus colaboradores, este evento reúne a 1.000 chicos y chicas líderes de todo el mundo, para abordar asuntos internacionales, el desarrollo sostenible y la educación. En mi opinión, es una oportunidad única para que representantes de nuestra juventud guatemalteca conecten con líderes jóvenes apasionados y comprometidos, y así se abra la puerta a nuevas ideas y soluciones que pueden transformar positivamente nuestro país y región.

Se necesita desarrollar también una infraestructura digital sólida para que más niñas y niños puedan conectarse al mundo virtual y tener acceso a la educación. La pandemia, a pesar de ser una causa externa,  ha dejado en evidencia que no se pudo afrontar adecuadamente el tema educativo, resultando en un preocupante rezago en Latinoamérica.

Un ejemplo inspirador de solución, es el enfoque de Salvador Paiz y su fundación, Funsepa. Desde su perspectiva, el futuro de la educación implica un esfuerzo consciente para llevar la cobertura digital a niveles nunca antes vistos. Pasar de la baja cobertura actual, marcada por el escaso acceso y falta de maestros, hacia un mundo digital más amplio y conectado, permitirá que la juventud acceda a recursos y oportunidades que antes les eran inalcanzables.

Desde Progreso, estamos convencidos de que la tecnología y la educación son nuestras herramientas clave para impulsar el desarrollo social de los jóvenes en la región. Está en nosotros como sociedad proveer el terreno fértil de educación y tecnología para que nuestros jóvenes crezcan y se conviertan en líderes transformadores de un futuro próspero y equitativo.

 

Continuemos creando sentido de unidad

Por Reflexiones

A diario nos esforzamos por proteger nuestro patrimonio personal ante cualquier riesgo y lo hacemos -ya sea por instinto o convicción- porque es inimaginable perder con facilidad aquello que conseguimos con tanto esfuerzo y dedicación. Desafortunadamente, el patrimonio cultural y natural, que es de todos y no se valora de la misma forma, hasta que podemos estar en riesgo de perderlo.

¿Qué pasaría si en Guatemala perdemos el Parque Nacional Tikal?, o en el caso de Panamá, ¿el Parque Nacional de Coiba? Pues la realidad es que perdemos parte de nuestra identidad colectiva

En Centroamérica existe una enorme riqueza cultural, gracias a la herencia de nuestros antepasados, que nos conectan a nuestras raíces y nos permiten comprender nuestro origen y evolución en el tiempo. Este tesoro invaluable incluye monumentos arqueológicos, tradiciones, creencias, rituales, platillos y costumbres que deben ser preservadas y transmitidas de generación en generación.

Un claro ejemplo de la importancia y vigencia de la sabiduría de nuestros antepasados, son las enseñanzas del pueblo maya, civilización precolombina que dejó huella en los territorios de Guatemala, México, Honduras y Belice por su cosmovisión, sistema numérico y escritura completa; pero además por su sentido de comunidad e impacto en su entorno. 

La forma en cómo las civilizaciones del pasado intervenían el entorno tropical no tenía la ambición de explotar su ecosistema, sino de apoyarse en él e incorporarlo en su vida de manera estratégica y responsable. En esa línea, las prácticas de estas y más maneras de expresión, dan sentido a la existencia de cada comunidad y fomentan en ellos el sentido de unidad e identidad colectiva ante la diversidad y el cuidado de los recursos naturales, que hoy en día tanto nos hace falta.

Hay tanto que podemos aprender de nuestros antepasados como el incentivo del diálogo intergeneracional, donde los jóvenes aprenden de los mayores y viceversa, intercambiando experiencias para crear lazos más fuertes y abordar los retos actuales de forma conjunta. Es sorprendente la manera de cómo los mayas adultos compartían sus conocimientos a los jóvenes sobre la simbología, formación para la guerra y otras técnicas para cuidar su entorno. Por tanto, trasladar el saber promueve un sentimiento de pertenencia y responsabilidad hacia su comunidad.

Es esencial tener plena conciencia de la amplitud y pluralidad de nuestro patrimonio cultural porque nos permite hacer frente a las antiguas y nuevas necesidades que se presentan, desde la creatividad, innovación e historia. Siendo una fuente de inspiración y orgullo para valorar nuestro presente y juntos construir un mejor futuro, preservando nuestro legado cultural.