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Índice de Competitividad Local archivos - José Miguel Torrebiarte

Competitividad territorial: un nuevo mapa del crecimiento en Guatemala

Por IDEAS, Inversión e Infraestructura

Competitividad territorial: un nuevo mapa del crecimiento en Guatemala

El Índice de Competitividad Local 2025 revela que Guatemala lleva dos décadas mejorando su desempeño productivo de forma sostenida y descentralizada, justo cuando el país está a un escalón del grado de inversión.

Según el Banco Mundial, Centroamérica lidera el crecimiento económico en América Latina con tasas superiores al promedio latinoamericano y Guatemala es parte de ese dinamismo, con una proyección de 3.7% para 2026. Pero hay una historia más larga detrás de esos números, y esa historia se mide municipio a municipio.

Hoy atravesamos un momento de oportunidad histórica en el que la estabilidad macroeconómica coincide, por fin, con un dinamismo que ya no se concentra solo en la capital. El Índice de Competitividad Local (ICL) 2025, elaborado por FUNDESA, confirma que el país ha logrado una mejora sostenida de 12.31 puntos en su competitividad global desde 2006.

No se trata de un salto coyuntural ni de un efecto estadístico: es la acumulación de casi dos décadas de decisiones técnicas, inversión territorial y gestión pública que ha sido, progresivamente, más eficiente. Y, lo verdaderamente estratégico de este avance es su naturaleza descentralizada: no es un crecimiento centralizado en la capital, sino un fortalecimiento de capacidades tanto en el área metropolitana como en nodos regionales.

Este fenómeno demuestra que Guatemala está construyendo una base de desarrollo descentralizada y resiliente, capaz de mantener el rumbo del crecimiento, a nivel país, de forma consistente. El hecho de que 35 municipios se encuentren ya en una franja de desempeño competitivo entre 60 y 80 puntos no es un dato menor: refleja un fortalecimiento concreto y verificable en la gestión pública local.

Esta es una ventaja que pocas economías de la región pueden mostrar: una competitividad que ya no depende de un solo nodo. Y es que cuando el crecimiento se sostiene en múltiples territorios, el riesgo país disminuye y la confianza del capital externo se consolida.

Pero, esta competitividad no avanza de manera uniforme. Mientras la infraestructura y el entorno económico mejoraron en 267 y 242 municipios, respectivamente, el dinamismo de negocios retrocedió en 287 municipios, siendo el pilar con mayor rezago del año. Esto, en otras palabras, significa que aunque el municipio esté «listo», el clima de negocios (certeza jurídica, burocracia, costos de apertura, seguridad) aún no opera al mismo ritmo.

Así, hay avances que dependen no solo de la gestión local, sino también de la coherencia entre lo que ocurre en el municipio y lo que impulsa el marco institucional nacional. Esto importa porque las calificadoras internacionales ya no evalúan únicamente si Guatemala puede pagar su deuda —eso ya está demostrado. Hoy miran la calidad de nuestras instituciones: la facilidad para hacer negocios, la certeza regulatoria, la eficiencia del Estado en el territorio.

El camino hacia el grado de inversión —tal como lo señalan Moody’s, Fitch y S&P en sus metodologías— depende precisamente de la consolidación de señales de gobernanza a nivel integral, donde la solidez institucional acompañe de forma consistente el dinamismo territorial que vivimos y el ICL 2025 evidencia. Por lo tanto, el siguiente paso debe ser consolidar una arquitectura institucional y judicial que garantice que las reglas del juego sean predecibles, permitiendo que la inversión a largo plazo eche raíces en todo el país.

Guatemala no improvisa, lleva dos décadas construyendo con visión y propósito desde los territorios. La evidencia de esto lo podemos consultar en: FUNDESA (https://www.fundesa.org.gt/indices-y-evaluaciones-de-pais/indice-de-competitividad-local).

2026: Un año para construir sobre lo avanzado

Por IDEAS, Inversión e Infraestructura

Con 183 municipios mejorando su competitividad, un crecimiento de 12.2% en inversión extranjera directa y marcos legales clave ya aprobados para infraestructura, Guatemala llega a 2026 con bases sólidas y el desafío claro de acelerar la ejecución.

Guatemala cuenta hoy con más claridad que nunca sobre el camino que debe recorrer. El año que dejamos atrás nos entregó datos precisos sobre dónde están nuestras fortalezas y brechas, marcos legales aprobados para acelerar inversión en infraestructura, y señales económicas que confirman nuestro potencial como destino competitivo en Centroamérica.

Pero 2026 no será un año más. Confluyen procesos de renovación institucional que ocurren una vez por generación, decisiones de inversión que pueden transformar nuestra logística, y la necesidad impostergable de pasar del diagnóstico a la ejecución. 

Este balance del 2025, más que mirar atrás, busca identificar sobre qué bases sólidas construir este año que comienza, y qué oportunidades críticas no podemos seguir posponiendo.

Los avances que nos impulsan

A finales de noviembre presentamos el Índice de Competitividad Local 2025, y los resultados confirman una tendencia positiva: 183 municipios mejoraron sus condiciones de competitividad, con avances notables en infraestructura (267 municipios), entorno económico (242), y salud (234).

Más allá de los números, lo que el ICL demuestra es que el desarrollo en nuestro país se sostiene sobre enfoque estratégico y colaboración. Municipios como Santa Catarina Pinula han escalado posiciones mediante apuestas concretas en seguridad y clima de negocios.Territorios en Quetzaltenango, Zacapa y El Progreso están emergiendo como nuevos polos de oportunidad.

Como señalé al presentar el índice: esto no es un ranking, es una herramienta para la acción. Los datos nos dicen que Guatemala tiene municipios con potencial real de desarrollo en distintas regiones del país, y que sabemos qué factores impulsan ese progreso. Ahora toca convertir ese conocimiento en políticas públicas y decisiones de inversión concretas que repliquen las buenas prácticas que ya están funcionando.

Esta mejora sostenida en condiciones territoriales no pasa desapercibida. La inversión extranjera directa creció 12.2% al tercer trimestre, alcanzando US$1,416 millones, con proyección de cerrar el año en US$1,875 millones. Este crecimiento en sectores como finanzas, manufactura y comercio confirma que mantenemos nuestro atractivo para capitales regionales e internacionales, y que el trabajo en competitividad local está generando resultados tangibles que los inversionistas reconocen y valoran.

Las oportunidades que nos convocan 

Para consolidar este momentum y traducir la confianza inversora en desarrollo sostenible, necesitamos resolver los cuellos de botella que aún limitan nuestra conectividad. Aquí es donde las decisiones que tomemos este año se vuelven determinantes.

La aprobación de la Ley de Infraestructura Vial Prioritaria en 2024 fue un logro legislativo significativo que tardó seis años en materializarse. Ahora estamos en la fase crítica de su implementación: hacer que la Dirección de Proyectos Viales Prioritarios opere con los recursos y la autonomía técnica que la ley contempla. El modelo de pagos por disponibilidad que propone puede transformar cómo Guatemala construye y mantiene carreteras de largo plazo, sin peajes, con estándares internacionales.

En materia portuaria, la ruta es igualmente clara. AGEXPORT ha estimado que con mejoras estructurales en dragado, digitalización y nuevos atracaderos se podrían generar ahorros de entre US$100 y US$217 millones entre 2025 y 2027. La cooperación con Estados Unidos para modernizar Puerto Quetzal y los proyectos de dragado en marcha son pasos en la dirección correcta que merecen acelerarse.

Y para ejecutar estas y otras inversiones críticas con la velocidad que el momento exige, tenemos un instrumento probado: la Ley de Alianzas Público-Privadas, vigente desde 2010, ofrece un marco probado internacionalmente para acelerar inversiones en infraestructura. La alianza público-privada anunciada para modernizar el aeropuerto La Aurora es un ejemplo del potencial de este modelo. Países como Colombia, Perú y Chile lo han usado exitosamente para cerrar brechas críticas. Guatemala puede hacer lo mismo si fortalecemos la capacidad técnica del Estado y generamos certeza jurídica que atraiga inversionistas comprometidos con el largo plazo.

2026: año de renovación y oportunidad

Pero, toda inversión en infraestructura física requiere un cimiento que la sostenga: instituciones sólidas que garanticen reglas claras, certeza jurídica y ejecución sostenida en el tiempo. Y precisamente en este aspecto, 2026 será un año definitorio.

Confluyen las elecciones del Tribunal Supremo Electoral, la Corte de Constitucionalidad, el Ministerio Público, la Contraloría General de Cuentas, el Banco de Guatemala y la Superintendencia de Bancos. Es una renovación institucional que ocurre una vez por generación.

Estos procesos representan una oportunidad para fortalecer las instituciones que garantizan Estado de derecho, elecciones transparentes y uso responsable de recursos públicos. La calidad de estas instituciones impacta directamente la confianza para invertir, la predictibilidad para planificar, y la legitimidad del sistema democrático. La ciudadanía organizada, el sector privado, la academia y la cooperación internacional tenemos la responsabilidad de acompañar estos procesos con propuestas técnicas rigurosas y escrutinio constructivo.

El camino está trazado

Desde FUNDESA, y a través de la agenda Guatemala No Se Detiene, seguimos trabajando con una meta clara: generar 2.5 millones de empleos, atraer más inversión extranjera, duplicar exportaciones y alcanzar un PIB per cápita de US$14,500 para 2032. Estos objetivos son alcanzables si mantenemos el rumbo y aceleramos la ejecución de lo ya aprobado.

El balance de 2025 nos dice que estamos construyendo sobre bases cada vez más sólidas. Tenemos datos para orientar decisiones, marcos legales para atraer inversión, y ejemplos concretos —tanto locales como regionales— de lo que funciona. El 2026 nos invita a convertir ese conocimiento en acción, con visión de largo plazo, colaboración público-privada, y confianza en que Guatemala tiene todo para consolidarse como protagonista del desarrollo centroamericano.

Talento humano: la pieza clave para la competitividad local

Por IDEAS, Inversión e Infraestructura

El 83% de municipios en Guatemala fortalece su fuerza laboral, creando la base territorial necesaria para convertir el crecimiento económico en desarrollo sostenible.

Nuestro país se encuentra ante una gran oportunidad. Según la presentación de Daniel González Sesmas, responsable de análisis económico para Centroamérica y República Dominicana, destacamos con un crecimiento del 742% en anuncios de inversión durante el primer trimestre de 2025, alcanzando US$194.5 millones frente a los US$23.1 millones del mismo período en 2024. Tal como anunció el Ministerio de Economía, buscamos consolidar un portafolio de inversión extranjera directa (IED) por más de US$1,600 millones, con la posibilidad de generar más de 10,700 empleos.

Este anuncio no solo confirma la confianza que despierta nuestro país en el entorno internacional, sino que lanza una pregunta crucial: ¿estamos preparados para sostener este crecimiento con talento local? La respuesta comienza a perfilarse desde el interior de nuestro territorio, donde, según el Índice de Competitividad Local 2024, el 83% (284) de nuestros municipios el año pasado, han dado pasos firmes hacia el fortalecimiento de su capital humano.

Este avance territorial se sustentó en acciones concretas el año pasado por parte de los municipios, desde la inversión sostenida en infraestructura educativa hasta la articulación directa con las demandas del mercado laboral. Por ejemplo, el INTECAP el año pasado alcanzó un ritmo récord de capacitación, preparando a más de 180,000 personas  en el primer semestre y operando a través de 33 centros especializados que abarcan desde gastronomía hasta mecánica avanzada.

Programas como estos en áreas diversas y alineadas con las necesidades del mercado, aseguran que nuestro país tenga el capital humano listo para ocupar los más de 10 mil empleos proyectados para este año.

La importancia de esto se sostiene en que la disponibilidad de una fuerza laboral capacitada reduce costos de formación para los inversionistas y acelera el inicio de operaciones. Este vínculo entre talento y competitividad se vuelve más relevante cuando se observa el panorama regional. El 47 % de las empresas en la región identifica la atracción y retención del talento como el factor de mayor impacto en sus operaciones en 2025, mientras que el 63 % considera que la capacitación y el entrenamiento constituyen el elemento más diferenciador en su oferta de valor. 

El desafío ahora es escalar esta transformación de forma estratégica y sostenida. Las inversiones proyectadas para este año representan una ventana de oportunidad que no podemos dejar pasar. Las empresas ya no buscan únicamente mano de obra: buscan ecosistemas integrales que combinen infraestructura confiable, instituciones sólidas y una fuerza laboral adaptable y calificada. En este contexto, Iniciativas como Guatemala No Se Detiene, que cuenta con una mesa específica de Capital Humano – resaltan la importancia de articular esfuerzos entre gobierno, sector privado y cooperación para robustecer este pilar tan fundamental para nuestro crecimiento.

La pregunta ya no es si estamos preparados para crecer, sino qué tan rápido podemos acelerar esta agenda de competitividad territorial. Como evidencia FUNDESA con el ICL 2024, los cimientos se están fortaleciendo municipio por municipio y aprovechar esta coyuntura requiere liderazgo compartido, visión de largo plazo y confianza en nuestra capacidad de transformar el desarrollo desde lo local. El momento es ahora.

 Índice de Competitividad Local (ICL) 2024. Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa). Disponible en: https://www.fundesa.org.gt/indices-y-evaluaciones-de-pais/indice-de-competitividad-local 

Más allá del promedio: cómo los municipios pueden romper la inercia

Por IDEAS, Inversión e Infraestructura

Más del 80% de los municipios en Guatemala tienen potencial para mejorar su competitividad si se impulsa su capacidad institucional, digital y de infraestructura*.

Hace unos días me volví a encontrar con un dato de nuestro Índice de Competitividad Local 2024 que no ha dejado de rondar en mi mente: 278 de los 340 municipios de nuestro país se encuentran en la categoría intermedia de competitividad, con puntajes que oscilan entre los 40 y 60 puntos.

Aunque podría interpretarse como una señal de estancamiento, este también implica una oportunidad fundamental: más del 80% de Guatemala está en una etapa clave donde un pequeño impulso podría marcar una gran diferencia. Es decir, este amplio segmento de municipios constituye un terreno fértil para un rápido desarrollo si implementamos las políticas adecuadas.

Consideremos el caso de Estanzuela, en Zacapa, que ha logrado una puntuación sobresaliente de 90.99 en el pilar Instituciones. Este resultado refleja su compromiso con la gobernanza transparente, evidenciado, por ejemplo, por su reciente integración al proyecto Municipio Fiscalizado, la cual es una iniciativa impulsada por la Contraloría General de Cuentas que fomenta la rendición de cuentas y la participación ciudadana en la fiscalización de recursos públicos. 

Un entorno institucional sólido actúa como la base sobre la cual pueden prosperar otros pilares de la competitividad, como la infraestructura, la innovación y el capital humano. Al mejorar la gestión pública, fomentar la transparencia y prevenir la corrupción, los recursos se utilizan de manera más efectiva y se generan condiciones favorables para el crecimiento empresarial a nivel local. Ya que al fortalecer nuestras instituciones ofrecemos garantías a los inversores.

A su vez, pensando en casos en donde la mejora de la infraestructura han resultado en inversiones exitosas, tenemos a San Bartolomé Milpas Altas en el departamento de Sacatepéquez, municipalidad que resaltó en el pilar Infraestructura con 84.27 puntos. Para este ejemplo retrocedamos a 2021, cuando la municipalidad inició la construcción paso a desnivel de la ruta CA-01 Occidente, un proyecto de más de 6 millones de quetzales, y, para 2023, ya había beneficiado a más de 8 mil 400 guatemaltecos.

Esto refleja la razón por nuestra apuesta inquebrantable por la inversión en infraestructura, en este caso vial: una sola decisión implica la mejora de la calidad de vida de una gran parte de guatemaltecos a la vez

Otro ejemplo notable es San Miguel Petapa del Departamento de Guatemala, que alcanzó la calificación máxima de 100 en el pilar Adopción de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs). En diciembre reconocimos a la municipalidad por su gran evolución en este pilar, como en el de sistema financiero. ¿Por qué debería importarnos? Desde una perspectiva económica, un alto índice de adopción tecnológica abre puertas a nuevas inversiones y, por tanto, al desarrollo del capital humano. Las empresas buscan ubicarse en localidades donde la conectividad y los servicios digitales sean robustos ya que promueven la implementación de modelos de negocio innovadores y una expansión hacia mercados internacionales.

En este sentido, San Miguel Petapa, al fortalecer su infraestructura digital y fomentar la adopción tecnológica, no solo optimiza su gestión local, sino que también se posiciona como un destino atractivo para el desarrollo empresarial y la innovación.

Estos ejemplos nos permiten comprender que el desarrollo local no depende exclusivamente de factores exógenos, sino fundamentalmente de la capacidad endógena de cada municipio para generar condiciones propicias para su crecimiento sostenible. Es decir, el apostar en la infraestructura y modernización de servicios públicos para potenciar la efectividad de la gestión municipal de los casos presentados, ha significado superar obstáculos y avanzar hacia mayores niveles de competitividad.

Entonces, la clave para transformar la realidad de los municipios guatemaltecos radica en identificar y potenciar aquellas capacidades internas que pueden desencadenar un desarrollo sostenido. Aprovechar estas ventanas de oportunidad requiere compromiso, visión y políticas públicas que impulsen el crecimiento desde adentro, para demostrar que un pequeño impulso puede desencadenar una mayor competitividad.

*Índice de Competitividad Local (ICL) 2024. Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa). Disponible en: https://www.fundesa.org.gt/indices-y-evaluaciones-de-pais/indice-de-competitividad-local