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El círculo virtuoso de la educación

Por Reflexiones

TRABAJANDO JUNTOS PODEMOS IMPULSAR LA HERRAMIENTA CATALIZADORA PARA EL CRECIMIENTO Y FUTURO SOSTENIBLE DE GUATEMALA

La educación es uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad; implica un mejor desarrollo para el país, disminución de la pobreza, mejor calidad de vida y mayores oportunidades laborales, entre otros. Asimismo, a través del tiempo y los constantes avances tecnológicos, se han optimizado muchos procesos y servicios. Sin embargo, ¿qué ocurre con nuestro sistema educativo?

La pandemia del COVID-19 trajo consigo un impacto negativo a nivel mundial, ya que según Unicef Guatemala (2022), “más de 635 millones de estudiantes siguen afectados por el cierre total o parcial de escuelas”. Más allá de la pandemia, en nuestro país, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (2021), 3 de cada 10 niños en etapa escolar no se encuentran estudiando, causando un “rezago” educacional enorme en nuestra población. 

Sin embargo, observando la crisis sanitaria desde otro ángulo, ésta impulsó que los docentes innovaran en sus metodologías de enseñanza, tomando en cuenta el contexto en el que se encontraban sus estudiantes. Ejemplo de lo anterior, es el caso del profesor connacional, Ludwing Vásquez, quien desarrolló MAT exprésate, una aplicación móvil gratuita que facilita el aprendizaje de las matemáticas de nivel primario.

Entendiendo la importancia de potenciar las habilidades de los docentes y estudiantes al igual que sus condiciones, en Guatemala la responsabilidad del sistema educacional queda en manos del gobierno, pero también en manos del actor privado, quien tiene un rol ineludible al momento de hablar de educación. Entonces, ¿cómo puede el sector privado aportar a la educación de nuestro país?

Existen un sinfín de maneras, pero lo más importante es ir en línea con las necesidades locales; encontrar las falencias existentes y apoyar su desarrollo o erradicación. Barreras que se pueden atravesar mediante la creación de programas, la aplicación de estos en escuelas y sectores del país que más lo necesiten, atacando el problema de raíz y divisando una solución en el mediano y largo plazo. 

En nuestro país hay iniciativas como Wiixii, una herramienta gratuita, en alianza con Cemaco y distintas organizaciones, cuyo objetivo es que los niños aprendan matemáticas mediante acertijos y juegos inspirados en diversas culturas. Todo ello lo pueden realizar por medio de Whatsapp o la plataforma educativa Kolibri para conectarse sin necesidad de internet. De esta manera, se logró que el 60% de los niños inscritos pudiesen mejorar sus calificaciones.

En esta misma línea, la Fundación Miguel Torrebiarte S., con el propósito de mejorar la calidad de vida y la educación en Guatemala, lidera diversos proyectos como la implementación de un laboratorio de computación y el programa “Kalite”, donde mediante actividades lúdicas los estudiantes y docentes aprenden matemáticas. Asimismo, se ejecutó también el programa Profuturo, una plataforma de contenidos universales y adaptables al contexto local que fomentan el aprendizaje. 

La educación es un catalizador innegable para el desarrollo de nuestro país, donde entidades estatales y privadas deben velar por su avance y desarrollo en el tiempo. Entonces, si la educación evidencia y refleja un avance, ¿dónde nos encontramos como país? 

Cambio climático vs. infraestructura: ¿qué pesa más?

Por Reflexiones, Sostenibilidad

La acción climática y la infraestructura no son tan diferentes. La primera busca solucionar un problema existente, mientras que la segunda debe ser capaz de sortear los efectos ocasionados por la variabilidad climática, que impacta a gran parte del mundo, sobre todo a países como los nuestros, con una alta vulnerabilidad, aún cuando contaminamos mucho menos, somos los más afectados. 

Muestra de esto es que en noviembre de 2020, los huracanes “Eta” e “Iota” dejaron grandes secuelas en países de Centroamérica, El Caribe y México y más de siete millones de personas fueron afectadas, siendo Guatemala uno de los países más golpeados, junto a Honduras y Nicaragua. 

Asimismo, la variabilidad climática no solo tiene efectos sobre el mismo clima, sino que se relaciona también con una serie de problemas que se generan en cadena como, por ejemplo, el desvío de recursos por parte de las naciones para solventar la destrucción que ocasiona cualquier inclemencia climática. En esta misma línea, de acuerdo con el Banco Mundial, hacia el año 2030 el cambio climático generará un aumento de hasta 300% en la pobreza extrema de América Latina y el Caribe (ALC). 

De esta manera, luchar contra los efectos climáticos es un camino largo, porque sus contrapesos son de gran envergadura y no es un problema que se vaya a solucionar de la noche a la mañana, ni siquiera en el país con más riqueza del mundo. 

Es un hecho que este fenómeno tiene efectos sobre la infraestructura, entendiéndose como hospitales, aeropuertos y carreteras, entre otros. En nuestros países, esto se ve reflejado en inundaciones que destruyen comunidades enteras y dejan a las personas sin servicios básicos ni un lugar donde vivir. Con todo esto, es aquí donde se genera un vínculo con la industria de la construcción, del cemento, sobre todo. Nuestro rubro juega un rol fundamental, porque tenemos el deber de impulsar el desarrollo de infraestructuras resilientes que puedan sortear los efectos del cambio climático mientras los países y sus administraciones trabajan arduamente en generar instancias e inversiones para hacer frente a los efectos que genera todo esto, camino que está lejos de ser corto. 

Con un aumento exponencial de los desastres naturales a nivel mundial, de acuerdo con el Banco Mundial, previo y durante un desastre natural es fundamental asegurar la resiliencia en infraestructura críticas, como energía eléctrica, agua y saneamiento, transporte y telecomunicaciones, principalmente, porque su buen funcionamiento es fundamental para un país y sus comunidades. Asimismo, permitiría aminorar el impacto en las cadenas de suministro de alimentos y bienes de uso esencial, al mismo tiempo que permiten que las empresas fundamentales puedan seguir entregando sus servicios a la población, protegiendo el empleo y las familias que hay detrás de cada puesto de trabajo. 

En términos locales, Guatemala está en proceso de agrandar su infraestructura. Si bien lo anterior muestra quizás un retraso en comparación con otros países, viéndolo desde otro punto de vista, es una oportunidad, porque nos permite concentrar los esfuerzos, hoy, en que la infraestructura que se levante tenga un componente importante en cuanto a su resiliencia, generando un beneficio directo e indirecto en la calidad de vida de las comunidades. 

El foco tiene que estar en la infraestructura, porque es lo que nos sostiene y puede ayudar en el futuro para enfrentar las inclemencias del clima de mejor manera y seguir creciendo como país, como sociedad y como personas resilientes. 

La migración como opción y no como necesidad

Por Reflexiones

¿Es suficiente crear puestos de trabajo para todos aquellos jóvenes y mujeres guatemaltecas que buscan oportunidades fuera de su país? o, ¿debemos dar un paso más para traer de vuelta a esas personas que pueden ser parte del desarrollo de Guatemala?

A simple vista, Guatemala sólo cuenta con una tasa de desempleo alrededor del 3% que, en comparación con otros países de Centroamérica como Costa Rica, Nicaragua y Honduras, es muy baja. No obstante, estos datos sólo enmascaran la triste realidad, ya que detrás se esconde el llamado ‘subempleo’, donde cerca del 80% del empleo actual es en efecto informal y precario. Esta situación tan injusta, bajo la que vive una gran cantidad de personas, alcanzó aproximadamente el 9.4%, donde las condiciones laborales no cuentan con prestaciones ni protección social. Es inaceptable que en nuestro país existan personas que tengan que sufrir un deterioro de sus ingresos por la incapacidad del mercado laboral en crear suficientes puestos de trabajo que obligan al trabajador a invertir menos horas y a conformarse con empleos mucho menos cualificados.

Este escenario de informalidad y precarización laboral demuestra la capacidad de adaptación y resiliencia de los guatemaltecos, poniendo en valor su excelente reputación, sin embargo, no deja de sorprender la injusticia que ciertas circunstancias del mercado actual están afectando al pueblo guatemalteco. Esta situación tan injusta que viven muchos de nosotros se debe, en gran parte, a la falta de certeza jurídica causada en cierta medida por injerencias extranjeras y que por lo tanto, provoca que muchas empresas migren a otros países e incluso que algunas no logren instalarse.

¿Cómo podemos entonces crear entornos y oportunidades para reducir esta tasa de subempleo y a su vez, reducir la migración de Guatemala? Nuestro país se encuentra entre los países con mayor población en situación de pobreza en América Latina, por detrás de Honduras. Por eso, el objetivo principal es lograr una mejora de la economía para evitar que los migrantes busquen una mejor calidad de vida fuera de nuestras fronteras.

Existen además otros detonantes principales que causan la migración, y por lo tanto, forman parte del plan estratégico para reducir con éxito la migración irregular en Guatemala. Estos factores, sobre los cuales deberíamos actuar, destacan la búsqueda de oportunidades económicas, violencia y percepción de inseguridad (justicia disfuncional), reunificación familiar y factores climáticos.

La implicación de las compañías centroamericanas es un elemento fundamental para el éxito de cualquier estrategia migratoria que se desee implementar, principalmente por su presencia regional y capacidad de generar cambios sustanciales en la sociedad.

En este sentido, el rol del sector privado entra en juego para dar un empujón considerable, pero es importante destacar que se trata de un reto en el que todos podemos aportar y no es únicamente responsabilidad de las empresas.

La generación de empleos es el primer paso que debemos tomar para ofrecer las oportunidades que tanto los jóvenes como las mujeres persiguen. Sin embargo, este apoyo que podemos brindarles puede tener diferentes vertientes. No se trata únicamente de crear suficientes puestos de trabajo, sino, también, de generar apoyo en cuanto a la conectividad, ofrecer acceso a servicios financieros, desarrollar programas o medidas enfocadas en el fortalecimiento de la mujer y asegurar que la población cuente con las condiciones necesarias para una vida adecuada. Estas dos últimas medidas mencionadas son realmente las más trascendentes, y por este motivo, desde la Fundación Carlos F. Novella centramos nuestros esfuerzos en lograr una transformación positiva del entorno en el que nos encontramos. Inspirados por todas las mujeres guatemaltecas que luchan día a día por sus familias y su país, impulsamos la inclusión y el desarrollo de sus habilidades dentro del propio Progreso, integrando un mayor número de mujeres en nuestras plantillas. Sumado a esto, tras la colaboración con ‘Women at Work’, seguimos fomentando el liderazgo y así incrementar las oportunidades para todas las mujeres.

La mejora de la educación es una oportunidad clave para que, ya no sólo los guatemaltecos sino todos los centroamericanos, contemplen otras alternativas a la emigración de sus países. Asimismo, desde la fundación hemos desarrollado el programa Aulas Técnicas y Tecnológicas con el propósito de enseñar y preparar a los estudiantes de la escuela primaria con las habilidades requeridas en la actualidad.

Diseñar y construir un país donde los guatemaltecos quieran vivir, convertir la migración en una opción que ellos mismos puedan tomar, dejando de ser una decisión obligatoria para disfrutar de unas condiciones de vida dignas. Este es el papel que debemos jugar en conjunto para que cada vez haya más personas que puedan establecerse en su país y tengan mayores recursos, sin la necesidad de arrojarse a la incertidumbre fuera de este.

Las empresas tienen en sus manos una gran oportunidad para llevar a Guatemala al nivel más alto. No obstante, no son los únicos actores que pueden lograr reducir la brecha de migración y además, debemos tener en consideración que para poder invertir en más recursos, las empresas deben contar con las condiciones adecuadas dentro de su país. Es hora de dar el primer paso para poner fin a la desesperanza y alejar a las personas del temor, brindándoles las oportunidades que tanto anhelan fuera de su casa y a las que actualmente, muchas no tienen acceso.

La infraestructura resiliente es clave para que Guatemala siga en el camino del desarrollo

Por Sostenibilidad

LA INNOVACIÓN EN LA INDUSTRIA CEMENTERA ES FUNDAMENTAL PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO Y LA RESILIENCIA FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO

En nuestro día a día, cada vez es más común enfrentarnos a los desastres relacionados con el clima como inundaciones, deslizamientos de tierra, tormentas, entre otros. Desafortunadamente, según ONU-Hábitat, en el mundo existen mil millones de personas en asentamientos urbanos informales que están particularmente en riesgo de sufrir consecuencias como resultado de estos eventos climáticos. Nuestro país, por su ubicación geográfica, es especialmente propenso a experimentar eventos climáticos adversos, causando que un número significativo de guatemaltecos sea un damnificado potencial de este tipo de situaciones.

En este contexto, para que Guatemala continúe creciendo y ofreciendo más y mejores condiciones de calidad de vida para todos, es necesario no perder de vista que aún tenemos retos en materia de infraestructura resiliente para la mitigación de los efectos del cambio climático. Aunque es normal que en las conversaciones alrededor de la sostenibilidad se prioricen las acciones para reducir la dependencia de combustibles fósiles y el consumo de productos contaminantes; la infraestructura resiliente tiene el potencial de convertirse en la mejor herramienta para que Guatemala administre los efectos del cambio climático, continúe en su senda de desarrollo y ayude en la lucha contra el calentamiento global.

En Centro de Innovación y Desarrollo, de Progreso, hemos desarrollado un pavimento unicapa de alto desempeño, como una solución sostenible y eficiente en un contexto de recursos limitados. A diferencia de los procesos de construcción de carreteras tradicionales, en los que es necesario colocar capas previas para que el pavimento se adhiera y resista el paso del tiempo, este nuevo material ofrece condiciones similares de resistencia y durabilidad, pero son la necesidad de las capas inferiores tradicionales. Es decir, hace más fácil la construcción de vías en zonas apartadas o en terrenos poco aptos, que incluso han probado sobrevivir al paso de tormentas como Eta e Iota.

En Progreso, creemos que nuestro cemento es fundamental para disminuir los factores de riesgo en nuestro país. No solo desde la contribución material en obras de infraestructura como puentes, muros de contención o canalización de ríos, sino también a través de esfuerzos de investigación y desarrollo para encontrar nuevas y mejores formas de incentivar el desarrollo de nuestra infraestructura. Desde el interior de la industria, hemos asumido un compromiso por desarrollar modelos de construcción que sean sostenibles, ambientalmente responsables, pero particularmente, que contribuyan a la adaptación a la vulnerabilidad climática y a la reducción de riesgos para el futuro y calidad de vida de las nuevas generaciones. 

Todos tenemos un granito de arena, desde nuestro rol como ciudadanos y empresarios, que podemos aportar para llevar a buen término las iniciativas que administran los riesgos ocasionados por el calentamiento global en algunas zonas y comunidades de nuestro país. ¡Los invito a ponerse manos a la obra con este tema!

Los bonos de carbono son una oportunidad para la adaptación

Por Sostenibilidad

A TRAVÉS DE ESTE INSTRUMENTO DE COMPENSACIÓN POR LAS EMISIONES DE CARBONO PODEMOS INCENTIVAR PROYECTOS DE SOSTENIBILIDAD EN GUATEMALA

La sostenibilidad y el cambio climático de nuevo han estado en el centro de la conversación mundial a propósito de la conferencia COP 26 de las Naciones Unidas en la que se buscan concretar acciones para que el mundo continúe reduciendo sus emisiones de carbono y evite seguir contribuyendo al calentamiento del planeta. Todo esto, a través de acciones que permitan reducir la huella de carbono e impulsar la resiliencia de las sociedades y países en mayor riesgo. Nuestro país, es por supuesto, altamente vulnerable ante los efectos del cambio climático, y aunque representan menos del 0.10% de las emisiones a nivel mundial, hemos venido realizando diversos esfuerzos para fomentar la adaptación de nuestras comunidades. 

Evidentemente, las estrategias de reducción de consumo y reutilización de residuos son fundamentales para hacer frente a los efectos del cambio climático. Sin embargo, es importante no perder de vista que en la actualidad existen otros instrumentos que son compatibles con el desarrollo que necesita nuestro país para garantizar un mejor futuro para cada guatemalteco. Particularmente, me refiero a instrumentos que nos permiten compensar nuestra huella de carbono a través del financiamiento de proyectos encaminados a reducir de forma general las emisiones contaminantes mientras se generan impactos positivos en lo social. Los bonos de carbono son un instrumento con el que nuestro país puede fomentar proyectos encaminados a proteger, conservar y mejorar los entornos naturales para garantizar la sostenibilidad de los servicios ecosistémicos.

Puntualmente, estos bonos representan ingresos para la financiación de las actividades y proyectos REDD+ de las Naciones Unidas. Iniciativa que tiene como objetivo el reducir la deforestación a través de proyectos de impacto comunitario que mantienen las reservas de carbono mundiales representadas en nuestros bosques. Nuestro país, desde el pasado 13 de octubre, ha firmado el Acuerdo de Pago de Reducción de Emisiones con el Banco Mundial, un hecho histórico que permitirá la compra-venta de hasta 10.5 millones de toneladas de dióxido de carbono en un periodo de cinco años. En este increíble entorno de oportunidad, considero imperativo que el sector empresarial reafirme su compromiso con la sostenibilidad desde una administración responsable de su huella ambiental, haciendo uso de estos y todos los demás mecanismos a su alcance para preservar nuestros ecosistemas.

En Progreso, por ejemplo, trabajamos de la mano de Econova para implementar la norma ISO 50001 en nuestra planta San Miguel. Este estándar internacional nos ayuda a mantener y mejorar los sistemas de gestión de energía en nuestra operación, aportando mayor eficiencia y seguridad desde un enfoque sistémico en el uso de energía. A lo que contribuye no solo a que conozcamos los costos y las oportunidades de mejora en nuestro consumo, si no que también, promueve el consumo responsable de energía para proteger el medio ambiente y disminuir nuestra huella de carbono. Proyectos similares, que generan un impacto positivo en la sostenibilidad, podrían ser implementados en otras empresas que hoy no tienen el músculo financiero para hacerlo, precisamente con la ayuda de la financiación que se puede obtener del mecanismo de los bonos de carbono. 

En definitiva, desde mi propósito de construir juntos el país en el queremos vivir, invito a todos los ciudadanos a considerar introspectivamente que tiempo de acciones podemos implementar para garantizar la sostenibilidad y asumir nuestra responsabilidad ambiental. Al mismo tiempo, en el que seguimos sumando esfuerzos para que a través del desarrollo y crecimiento económico creemos mejores condiciones de vida para todos en Guatemala.